lunes, 23 de febrero de 2009

NOCHE DE SAN JUAN EN EL PAVÓN


San Juan ha llegado a Madrid en febrero. Y nosotros, habitantes del "IES La Cañada", damos fe.

El pasado 20 de febrero asistimos a la representación de La noche de San Juan, de Lope de Vega, casi una cincuentena de entregados espectadores "cañadienses": de entre el alumnado, destacaba la presencia de 1º de Bachillerato, si bien 3º y 4º de ESO y 2º de Bachillerato tuvieron dignos representantes. El profesorado también se animó, incluso hubo padres y madres (con y sin retoños) dispuestos a dejarse seducir por la excelente y original adaptación de Helena Pimenta. Agradecemos también la compañía de familiares y amigos.

Esta obra de Lope es una comedia de amor y enredo, protagonizada por dos muchachas, Doña Leonor y Doña Blanca, que no se resignan a aceptar por maridos los que imponen sus respectivos hermanos, Don Bernardo y Don Luis, quienes deciden intercambiárselas. Pero estas mujeres tienen otros planes y ya han decidido que no van a renunciar a su verdadero amor, Don Juan y Don Pedro respectivamente. La noche de San Juan (¡Todo es posible en San Juan! ) en el Madrid de 1631 es el escenario de esta búsqueda (el Prado, el Manzanares, las gentes por las calles celebrando la fiesta...) que , como mandan los cánones de la comedia, acaba en boda. El protagonismo femenino, destacable en Lope en piezas anteriores como La dama boba o El perro del hortelano, se ve intensificado en esta obra por la adaptación de Yolanda Pallín (el final "...Y nosotras...¡Somos nuestras!") y el montaje de Helena Pimenta.
Sorprende la frescura y el tono juvenil de la comedia en esta pieza de senectud de Lope, escrita pocos años antes de su muerte. Obra hecha por encargo del Conde-Duque de Olivares para festejar la noche de San Juan de 1631 y de la que el Fénix presume haber acabado en cinco días. Ese mismo año estrena su obra maestra, El castigo sin venganza. Sin embargo, no eran tiempos muy alegres para Lope: Marta de Nevares ya está loca y morirá un año después; Lope, además, siente que los dramaturgos más jóvenes le están haciendo sombra hasta el punto de insinuar su deseo de abandonar el teatro. Afortunadamente, estos últimos años son de lo más fecundos (La Dorotea, El castigo sin venganza, las Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos son de estos últimos años).
Como dice la directora Helena Pimenta (Premio Nacional de Teatro 1993 por su excelente montaje de El sueño de una noche de verano, de William Shakespeare, a cargo del grupo Ur, fundado por ella):

"El teatro es un conjunto de signos muy complicados que son el resultado de una exploración de muchos artistas en cada campo. El texto de Lope atraviesa los filtros de Yolanda [Pallín, la autora de la adaptación], los míos, pasa por los actores [...] De una capacidad de decir, de estudiar,de hacer todo tan natural, de entusiasmar, de sacar lo más profundo de interior, y hablar en un lenguaje tan artificial como puede ser aparentemente el verso, unirlo con músicas de distintas épocas, traerlo a la contemporaneidad, con coreografías...Todo eso supone un enorme esfuerzo para encontrar un lenguaje común que yo admiro y sólo puedo admirar en el teatro. Me gustaría que la gente joven lo entendiera. Es un arte muy difícil. En estos momentos de tanto individualismo el teatro es saludable, ecológico, te obliga a escuchar, a entender. Ejerce tal fascinación, hay una exhibixión de habilidad y capacidad tan grandes, que vale la pena estar en el teatro en lugar de en cualquier otro sitio".


Creo que, en general, gustó y sorprendió. El tono "fin de siglo" y "cine mudo" expresado desde el vestuario y el piano (no me cansaré de agradecer el acierto de integrar la música en estos montajes) es original y no traiciona el espíritu clásico de la obra. A Lope le hubiera gustado.

7 comentarios:

  1. Anónimo18:49

    ¡me encantó, quiero ir otra veeeeeez;)!

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  2. Mágica noche de teatro clásico la que pudimos compartir el viernes. Y parece que a esos estupendos chicos del IES "La Cañada" les gustó bastante. También a mí,a pesar de que, en este tipo de montajes, empiezo a echar un poco de menos que los actores se vistan del siglo XVII. Muchas gracias, Carlota, por contar con nosotros. A ver si repetimos la experiencia más temprano que tarde.
    Besos.

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  3. Je,je, eso es cierto, parece que da miedo vestirlos de época. En este caso, creo que la ambientación "fin de siglo" es acertada y que el espíritu clásico llega al espectador, algo a lo que ayuda mucho el verso. ¡Un saludo y hasta la próxima!

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  4. Anónimo20:14

    Sencillamente genial. La obra fue fantastica, y muy divertida la verdad que no pare de reir en toda la obra.
    Me encantaría que se puedieran realizar este tipo de excursiones más amenudo, se que (como no otra vez los adolescentes tenemos la culpa),no se realizan porque sencillamente hay falta de "público".Pero bueno yo te animo Carlota a que sigas intentando que los chavales amen el teatro tanto como lo podemos hacer tu o yo.
    Saluditos

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  5. Huy, parece que los espectadores se van animando a dejar algún comentario sobre la obra. Pues hay un "Retablo de la avaricia,la lujuria y la muerte" de Valle en el (precisamente) teatro Valle-Inclán para el tercer trimestre que estoy segura de que os iba a dejar clavados en la butaca. Más saluditos.

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  6. Alberto Trijueque09:35

    Ami me encanto, me rei bastante sobre todo con los borrachos que echaban piropos X a Doña Leonor creo que era XDDD
    Con los que despues se pelean, pero el final...no me gusto mucho u.u
    Me creia que terminaba en tragedia T.T
    Pero bueno...profe! yo me apunto a todas las excursiones de teatro! :D Cuenta conmigo KsS!

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  7. Claro que cuento contigo, no lo dudes :)!!

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