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lunes, 25 de abril de 2011

RADIO, POESÍA Y PODCAST

Que las grabaciones y publicaciones de audios tienen grandes posibilidades educativas no es algo que vaya a descubrir yo a estas alturas. Programas como Audacity, un ordenador y un sencillo micrófono (en clase usamos uno mío de cable que siempro llevo encima) nos han permitido hacer estos programitas de radio sobre la poesía romántica. Primero había que pensar sobre el tema: en este caso, puesto que acabábamos de leer una pequeña antología de poesía romántica europea y de hacer un ejercicio de comentario de texto, el tema debía estar relacionado con algún autor romántico. Les di algunas pautas para elaborar el guion (¡tengo que contenerme, casi pongo la tilde!): debía incluir al menos algunos datos sobre la vida y obra del autor o autores y el recitado de algún poema. Debían buscar música (por ejemplo, en Jamendo o en algún banco de recursos como el del CNICE o la mediateca de Educamadrid); también podían recurrir a música que tuvieran ellos). El guion debían escribirlo a partir de una plantilla que les di para que tuvieran un modelo, y debían hacerlo como si se tratara de un guion teatral, ajustado a un programa que tuviera entre cinco y diez minutos aproximadamente. Aunque no son muchos alumnos, nos llevó unas cuantas clases grabar las locuciones. Yo he aprovechado las vacaciones para editar los audios (los próximos, vosotros, chicas y chico) y este es el resultado: una radio de lo más poética.



La poesía de Percy B. Shelley
(Andrea y Madalina)

Los poetas "satánicos" ingleses: Byron, Shelley y Keats
(Bea, Lidia y Andrea)

La poesía de Gustavo Adolfo Bécquer
(Gema, Irene y Sandra)

La poesía de Lord Byron
(Ana Belén y Ariadna)

No te pierdas...


lunes, 8 de diciembre de 2008

UN NUEVO PAÍS...

MIS PRIMEROS DÍAS EN ESPAÑA

¡Hola! Me llamo Estefan y tengo 15 años. Soy de Rumanía. Llevo en España un año y medio. La primera vez estuve en Barcelona dos días y es un lugar maravilloso. He visitado la Sagrada Familia, fui al Mar Mediterráneo...Después de estos dos días he venido a Madrid y en concreto a Coslada. Unos días después fui a visitar Madrid y es un sitio hermoso.

La primera semana me he quedado en casa hasta que mis padres terminaron los papeles para ir al instituto. El primer día de instituto me pareció un poco raro porque no entendía nada en español.

Después de estar en el aula de enlace cuatro meses aprendí español bastante bien y empecé con las clases normales. Ahora estoy en 4º de ESO y me va bastante bien.
Estoy aquí con mi familia: mi madre, mi padre y mi hermana que tiene cinco años.

En este tiempo hemos visitado el País Vasco (Irún, San Sebastián, Vera de Bidasoa), Barcelona, Valencia...Hasta ahora, para mí España es un país maravilloso.

ESTEFAN RUJOIU (Fotografía de Manuel Contreras)





CUANDO LLEGUÉ A ESPAÑA

¡Hola! Me llamo María y soy de Rumanía. Yo llegué hace ocho años. Sólo tenía cinco y ahora doce. Vine en autocar, tardamos tres días y dos noches. No me acuerdo porque era muy pequeña. Cuando llegué me gustó mucho, era otra manera de vivir y todo era nuevo para mí, pero me gustó mucho.

Yo aprendía a leer y a escribir aquí; no me costó mucho porque casi no sabía hablar en rumano, así que no me costó casi nada. Empecé desde preescolar y así hasta 1º de ESO. He estado en dos colegios diferentes. "El Olivo" y "Hermanos Machado". En el primero estuve año y medio y en el "Hermanos Machado" cinco y medio. Desde que vine, sólo he ido dos veces a Rumanía. De todos los colegios y el instituto lo que prefiero es el instituto. Lo que no me gusta de España es que no hay nieve para jugar y divertirse. Pero por lo demás, me encanta.

(Fotografía de Rubén Herranz)



MI VIAJE A ESPAÑA


Yo vine a España con mi madre, mi padre mi hermana en coche. Mi viaje ha durado tres días. Me ha gustado mucho porque he visto todo: Austria, Bulgaria, Italia y Francia. Esto me gusta mucho, porque aquí tengo amigos rumanos y españoles. Ahora estoy en el aula de enlace para aprender español.

En Rumanía tengo dos abuelos, mis abuelos maternos. Ellos me han cuidado cuatro años cuando mi madre y mi padre han venido a España. Mis abuelos no querían que viniera aquí.

Ahora vivo con mi madre, mi padre y mis hermanos. Extraño Rumanía, a mis abuelos y a mis amigos.

jueves, 4 de diciembre de 2008

EUGEN EN BUCAREST, EUGÈNE EN PARÍS


Eugène Ionesco es uno de los “padres” del Teatro del Absurdo. Éste es el nombre afrancesado de Eugen Ionescu, de padre rumano y madre francesa, y cuya vida fue un constante ir y venir de Rumanía a Francia y viceversa. Nació en Slatina, (1909) pero su infancia es francesa; y su adolescencia, rumana. En Rumanía va la Universidad y es también aquí donde publica sus primeros textos y donde trabaja como profesor en un instituto de Bucarest. A Francia vuelve con una beca en 1938 y regresa a Bucarest, pero se está fraguando la II Guerra Mundial y vuelve a Francia. Aquí inicia su andadura teatral, y en 1950 se representa La Chantatrice Chauve (La Cantante calva) en el Théâtre des Noctambules, una de sus obras más representativas del género (no hay nunguna cantante calva en toda la obra; a esta obra seguirán títulos tan destacados como La lección, El porvenir está en los huevos, Las sillas, Rinoceronte...Es también autor de ensayos y novelas, y desde 1970 fue miembro de la Academia francesa desde 1970. Murió en 1994 y está enterrado en el cementerio de Montparnasse, en París.

Ionesco es un ejemplo de tantos autores –de tantas personas- divididos entre dos patrias, entre dos lenguas y entre dos culturas: Jorge Luis Borges creció con el inglés y el español de fondo en su casa; Jorge Semprún, madrileño, niño de la Guerra Civil española, ha escrito la mayor parte de su obra en francés; el poeta chileno Vicente Huidobro también recurrió al francés para su poesía; la obra de Rosalía de Castro se divide entre el gallego y el castellano... La guerra, el exilio, la búsqueda de nuevos horizontes –culturales, laborales, vitales, sentimentales...-son causa de esa bicefalia, de esa expresión rica y diversa. Cada lengua nos ofrece una mirada distinta sobre el mundo, una nueva perspectiva...

Os dejo una divertida escena de La Cantante Calva, en francés , y si pincháis en el vínculo os llevará a la versión en español de la obra completa.




Mme et M. Martin s'assoient l'un en face de l'autre, sans se parler. Ils se sourient, avec timidité.
M. Martin, d'une voix traînante, monotone, un peu chantante, nullement nuancée. - Mes excuses, Madame, mais il me semble, si je ne me trompe, que je vous ai déjà rencontrée quelque part.
Mme Martin - A moi aussi, Monsieur, il me semble que je vous ai déjà rencontré quelque part.
M. Martin - Ne vous aurais-je pas déjà aperçue, Madame, à Manchester, par hasard ?
Mme Martin - C'est très possible ! Moi, je suis originaire de la ville de Manchester ! Mais je ne me souviens pas très bien, Monsieur, je ne pourrais pas dire si je vous y ai aperçu ou non !
M. Martin - Mon Dieu, comme c'est curieux ! Moi aussi je suis originaire de la ville de Manchester, Madame !
Mme Martin - Comme c'est curieux !
M. Martin - Comme c'est curieux !... Seulement moi, Madame, j'ai quitté la ville de Manchester il y a cinq semaines environ.
Mme Martin - Comme c'est curieux ! Quelle bizarre coïncidence ! Moi aussi, Monsieur, j'ai quitté la ville de Manchester il y a cinq semaines environ.
M. Martin - J'ai pris le train d'une demie après huit le matin, qui arrive à Londres un quart avant cinq, Madame.
Mme Martin - Comme c'est curieux ! Comme c'est bizarre! et quelle coïncidence ! J'ai pris le même train, Monsieur, moi aussi !
M. Martin - Mon Dieu, comme c'est curieux! Peut-être bien alors, Madame, que je vous ai vue dans le train?
Mme Martin - C'est bien possible, ce n'est pas exclu, c'est plausible et, après tout, pourquoi pas ! Mais je n'en ai aucun souvenir, Monsieur.
M. Martin - Je voyageais en deuxième classe, Madame. Il n'y a pas de deuxième classe en Angleterre, mais je voyage quand même en deuxième classe.
Mme Martin - Comme c'est bizarre! Que c'est curieux! et quelle coïncidence! Moi aussi, Monsieur, je voyageais en deuxième classe.
M. Martin - Comme c'est curieux! Nous nous sommes peut-être bien rencontrés en deuxième classe, chère Madame.
Mme Martin - La chose est bien possible et ce n'est pas du tout exclu. Mais je ne m'en souviens pas très bien, cher Monsieur !
M. Martin - Ma place était dans le wagon numéro huit, sixième compartiment, Madame !
Mme Martin - Comme c'est curieux! ma place aussi était dans le wagon numéro huit, sixième compartiment, cher Monsieur !
M. Martin - Comme c'est curieux et quelle coïncidence bizarre ! Peut-être nous sommes-nous rencontrés dans le sixième compartiment, chère Madame ?
Mme Martin - C'est bien possible, mais je ne m'en souviens pas, cher Monsieur !
M. Martin - A vrai dire, chère Madame, moi non plus je ne m'en souviens pas, mais il est possible que nous nous soyons aperçus là, et si j'y pense bien, la chose me semble même très possible.
Mme Martin - Oh ! Vraiment, bien sûr, vraiment, Monsieur !
M. Martin - Comme c'est curieux !... J'avais la place numéro trois, près de la fenêtre, chère Madame.
Mme Martin - Oh, mon Dieu, comme c'est curieux et comme c'est bizarre, j'avais la place numéro six, près de la fenêtre en face de vous, cher Monsieur.
M. Martin - Oh, mon Dieu, comme c'est curieux et quelle coïncidence !... Nous étions donc vis-à-vis, chère Madame ! C'est là que nous avons dû nous voir !
Mme Martin - Comme c'est curieux ! C'est possible mais je ne m'en souviens pas, Monsieur !
M. Martin - A vrai dire, chère Madame, moi non plus je ne m'en souviens pas. Cependant, il est très possible que nous nous soyons vus à cette occasion.
Mme Martin - C'est vrai, mais je n'en suis pas sûre du tout, Monsieur.
M. Martin - Ce n'était pas vous, chère Madame, la dame qui m'avait prié de mettre sa valise dans le filet et qui ensuite m'a remercié et m'a permis de fumer ?
Mme Martin - Mais si, ça devait être moi, Monsieur! Comme c'est curieux, comme c'est curieux, et quelle coïncidence !
M. Martin - Comme c'est curieux, comme c'est bizarre, quelle coïncidence ! Eh bien alors, alors, nous nous sommes peut-être connus à ce moment-là, Madame ?
Mme Martin - Comme c'est curieux et quelle coïncidence ! C'est bien possible, cher Monsieur! Cependant, je ne crois pas m'en souvenir.
M. Martin - Moi non plus, Madame.
Un moment de silence. La pendule sonne 2-1.
M. Martin - Depuis que je suis arrivé à Londres, j'habite rue Bromfield, chère Madame.
Mme Martin - Comme c'est curieux, comme c'est bizarre ! moi aussi, depuis mon arrivée à Londres j'habite rue Bromfield, cher Monsieur.
M. Martin - Comme c'est curieux, mais alors, mais alors, nous nous sommes peut-être rencontrés rue Bromfield, chère Madame.
Mme Martin - Comme c'est curieux, comme c'est bizarre ! C'est bien possible après tout ! Mais je ne m'en souviens pas, cher Monsieur.
M. Martin - Je demeure au numéro dix-neuf, chère Madame.
Mme Martin - Comme c'est curieux, moi aussi j'habite au numéro dix-neuf, cher Monsieur.
M. Martin - Mais alors, mais alors, mais alors, mais alors, mais alors, nous nous sommes peut-être vus dans cette maison, chère Madame ?
Mme Martin - C'est bien possible, mais je ne m'en souviens pas, cher Monsieur.
M. Martin - Mon appartement est au cinquième étage, c'est le numéro huit, chère Madame.
Mme Martin - Comme c'est curieux, mon Dieu, comme c'est bizarre ! et quelle coïncidence! moi aussi j'habite au cinquième étage, dans l'appartement numéro huit, cher Monsieur.
M. Martin - Comme c'est curieux, comme c'est curieux, comme c'est curieux et quelle coïncidence ! Vous savez, dans ma chambre à coucher j'ai un lit. Mon lit est couvert d'un édredon vert. Cette chambre, avec ce lit et son édredon vert, se trouve au fond du corridor, entre les water et la bibliothèque, chère Madame !
Mme Martin - Quelle coïncidence, ah mon Dieu, quelle coïncidence ! Ma chambre à coucher a elle aussi un lit avec un édredon vert et se trouve au fond du corridor, entre les water, cher Monsieur, et la bibliothèque !
M. Martin - Comme c'est bizarre, curieux, étrange! alors, Madame, nous habitons dans la même chambre et nous dormons dans le même lit, chère Madame. C'est peut-être là que nous nous sommes rencontrés !
Mme Martin - Comme c'est curieux et quelle coïncidence! C'est bien possible que nous nous y soyons rencontrés, et peut-être même la nuit dernière. Mais je ne m'en souviens pas, cher Monsieur.
M. Martin - J'ai une petite fille, ma petite fille, elle habite avec moi, chère Madame. Elle a deux ans, elle est blonde, elle a un oeil blanc et un oeil rouge, elle est très jolie, elle s'appelle Alice, chère Madame.
Mme Martin - Quelle bizarre coïncidence! Moi aussi j'ai une petite fille, elle a deux ans, un oeil blanc et un oeil rouge, elle est très jolie et s'appelle aussi Alice, cher Monsieur!
M. Martin, même voix traînante, monotone. - Comme c'est curieux et quelle coïncidence! et bizarre! C'est peut-être la même, chère Madame!
Mme Martin - Comme c'est curieux! C'est bien possible, cher Monsieur.
Un assez long moment de silence... La pendule sonne vingt-neuf fois.
M. Martin, après avoir longuement réfléchi, se lève lentement et, sans se presser, se dirige vers Mme Martin qui, surprise par l’air solennel de M. Martin, s'est levée, elle aussi, tout doucement; M. Martin a la même voix rare, monotone, vaguement chantante. - Alors, chère Madame, je crois qu'il n'y a pas de doute, nous nous sommes déjà vus et vous êtes ma propre épouse... Élisabeth, je t'ai retrouvée !
Mme Martin s'approche de M. Martin sans se presser. Ils s'embrassent sans expression. La pendule sonne une fois, très fort. Le coup de pendule doit être si fort qu'il doit faire sursauter les spectateurs. Les époux Martin ne l'entendent pas.
Mme Martin - Donald, c'est toi, darling !
Ils s'assoient dans le même fauteuil, se tiennent embrassés et s'endorment. La pendule sonne encore plusieurs fois.
La Cantatrice chauve, scéne IV.

sábado, 15 de noviembre de 2008

¿Samuel Ronstock o Tristan Tzara ?


El 1 de diciembre se celebra el Día Nacional de Rumanía, y el IES La Cañada lo va a vivir de manera especial, pues nuestro centro acogerá una exposición sobre cultura rumana que ha organizado el Ayuntamiento de Coslada. Vamos a aprovechar la circunstancia para adentrarnos en el arte y la cultura de un país que tenemos muy, muy cerca.

Tristan Tzara (seudónimo de Samuel Rosenstock) fue uno de los autores de Dadá, movimiento revolucionario de las primeras décadas del siglo XX que influyó notablemente en el Surrealismo, la más importante de las vanguardias artísticas que el mismo Tzara suscribió a partir de 1929. Aunque Francia acogió al famoso artista, su origen es rumano. Nació en Moineşti, una ciudad del distrito de Bacau, en la histórica región de Moldavia (Queridos alumnos y alumnas: ¿hay por aquí algún paisano de Tristan Tzara?) Os mando dos muestras del arte de Rosenstock-Tzara: un bello poema y las famosas instrucciones para hacer un poema dadaísta.

(La imagen que ilustra la entrada es obra de Jorge Betancur)


ELEGÍA PARA LA LLEGADA DEL INVIERNO

Amada, (escucha) se quejan los chopos porque te estás yendo
y yo pienso: que no tengas frío.
Abrígate bien, llévate libros para leer
(Encontrarás una noche una azucena marchita)

Sé cómo será; (comedia) me llevaré un pañuelo limpio
para llorarme todo el dolor -y para toser por resfriado
Después la extenderé al viento cuando estés lejos -pensamiento honrado
y pensaré en el tiempo de otrora buscando en la calle otra muchacha

Piénsatelo; allá tal vez nadie te esperará
y llorarás, tendrás remordimientos, la vida es triste es triste
Recordarás siempre el ondear del pañuelo
que desatará un viento cruel sobre tu jardín
vaciando los senderos, desarraigando el pensamiento casero

Escucha mis consejos cuerdos
Quédate junto a la mesa callada y sigue cosiendo
No has acabado aún el vestido de seda
Escucha mis consejos cuerdos.

Amada, llega el invierno y tú estás yéndote
y el caballo viejo y podrido en el jardín
ya no tiene crines ni orejas; yo espero la luna llena
para cabalgar sobre él y correr detrás de ti, luz (Entiendes...)

Versión de Dariu Novácenau



PARA HACER UN POEMA DADAÍSTA

Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agítela suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.

Dadá , Manifiesto sobre el amor débil y el amor amargo, VIII, 1920. Traducción de Huberto Haltter.


¿Alguien se atreve a escribir uno? (Envía tus poemas dadaístas a delenguad@yahoo.es)