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jueves, 2 de mayo de 2013

¿LEER ES VIVIR DOS VECES?

Juan Mata en Casa del Lector
Como ya anunciamos hace tiempo en este blog, Casa del Lector acoge esta primavera una serie de Diálogos de Lectura dirigidos a personas vinculadas a los libros desde distintas perspectivas. El primero de los diálogos, al que tuve el placer de asistir, contaba con la presencia de Juan Mata, profesor de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada y promotor de la Asociación Entrelibros. 

De entrada, me gustó mucho la manera en que Mata se presentó, como miembro de un grupo de personas que se dedica a llevar la lectura en voz alta a espacios en los que quizá, a priori, los libros no son una necesidad urgente, pero sí un maravilloso regalo: hospitales, cárceles, barrios marginales, asociaciones diversas.

Resumir en unas pocas líneas todo lo que se dijo y todas las reflexiones que este diálogo me provocó, todas las preguntas que quedaron abiertas y que están a la espera de su respuesta o al menos de un intento de búsqueda, me resulta muy difícil, pero voy a tratar de destacar lo esencial.

Mata partía de un hecho muy básico y esencial,  tanto, que a veces a los que andamos "entre libros", entre tanta dinámica lectora, se nos olvida: la lectura en voz alta. Leer a otro, compartir una lectura es iniciar un diálogo, una conversación. Es abrirle un mundo que se introduce suavemente a través del oído (¿hay algo más seductor que una hermosa voz?) y que lleva a su mente a iniciar un viaje o una aventura en los que quizá, inconscientemente- o a propósito, a veces- uno se siente protagonista. 

La literatura forma parte de la vida. Leer es vivir más, como lo es disfrutar del arte o de la música. Nosotros, los profesores que tratamos de que nuestros alumnos lean, los padres que pretendemos que nuestros hijos disfruten con la lectura, los adultos en general que pueden ser mediadores entre el joven y los libros, ¿qué podemos hacer para integrar la lectura en la vida?

Los profesores que leemos en clase sabemos que hay momentos -no muchos, por otra parte- en los que se produce un milagro... No sabes cómo ni por qué, pero ese día has leído  en clase algo que ni por lo más remoto pensabas que iba a causar esa pequeña revolución. Yo recuerdo uno de esos momentos  en un 3º de ESO un poco "duro", hace ya algunos años, leyendo unos fragmentos de las Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique. La idea era inciar la clase con la lectura de un pequeño fragmento  y pasar a continuación, en la medida en que fuera posible, a hablar del poeta y del contexto en el que se escribió la obra. Mientras leía,  ("Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte"...) observé que se hacía un silencio denso, poco habitual en esa aula. Cuando me detuve, pidieron que leyera un poco más. Cuando di por concluida la lectura, hacían preguntas del tipo de de qué se murió su padre, o qué edad tenía Manrique entonces, si era verdad que estaba toda su familia delante...y algunos comentarios: uno que si a su amigo tal se le murió la madre cuando era pequeño; otro que él no quería ni pensar en ese momento; la de más allá, que ella como no había conocido a su padre no sabía que se podía sentir...Sonó el timbre, que interrumpió una de las intervenciones, pero la clase siguió un poco más, hasta que tuve que darla por concluida. 

Hablar a partir del libro siempre es más interesante que hablar del libro. Yo creo que la mayoría de los profesores intentamos anclar el libro a la vida,  porque sabemos que lo que se siente como ajeno no interesa. Otra cosa es que, a pesar de las buenas intenciones, lo consigamos. En esos diálogos hablamos  de la perversidad -a mí al menos me lo parece- de los currículos. En mi caso, profesora de Secundaria, no sabe una ya cómo hacer para acabar un programa inmenso, hacer que escriban y lean lo mejor posible, que no vayan por la vida sin saber qué es un atributo, que sepan quién escribió el Quijote y, a pesar de todo esto, que desarrollen el amor por la lectura, que, por otra parte, parece que es cosa exclusiva de "los de Lengua" (desde aquí, mi reconocimiento a mis compañeros de otras asignaturas que incluyen la lectura como parte de sus actividades).

Como madre creo que lo he tenido mucho más fácil. Mis hijos necesariamente han vinculado el libro y la lectura desde pequeños a un espacio íntimo y cálido que compartían con su papá o su mamá. También a otros actos relacionados con el  libro: la visita a la biblioteca, al cuentacuentos, a la librería, al Retiro en junio a la Feria del Libro...Ahora, adolescentes, son lectores distintos, con gustos que a veces comparto y otras no, con temporadas lectoras y otras no tanto.  No sé si en el futuro serán "buenos lectores" -¡tanta distracción acecha!- pero creo que llevan un germen dispuesto a brotar en las condiciones necesarias.

Mata planteó también que la literatura es una práctica que ayuda a las personas a construir su identidad. La lectura nos hace entrar en un estado de ensoñación en el que nuestra mente se abre a otros mundos. Somos "máquinas de soñar". Por eso, como adultos responsables de llevar el libro a los niños y adolescentes, debemos crear espacios en los que los jóvenes lectores puedan hacer transferencias del libro a la vida, es decir, puedan hacer que su mundo personal dialogue con el mundo de ficción; espacios en los que se puedan compartir estas experiencias  con otros (de nuevo el diálogo). El libro, la voz, son maravillosas herramientas que pueden ayudar a estas tareas.

(Recuerdo una película preciosa, basada en una novela, que fui a ver con mi compañera de Francés Chus Cubo y unos alumnos, Mis tardes con MargaritaLa tête en friche, en la versión original, algo así "cabeza en barbecho". Un hombre tosco, Germain (magnífico Depardieu), en la cincuentena, con muchas cuentas pendientes en su vida, conoce a una anciana  de 95 años en el parque  a la que empieza a frecuentar y con la que va a entretejer una amistad y una relación que le va a cambiar la vida. Margueritte, culta, educada, lectora infatigable, va a descubrirle a Gemain un universo al que nunca se sintió invitado y del que jamás pensó que pudiera formar parte: el de la palabra y los libros. No sé si hay muchos Germain o muchas Margueritte, pero la película es una delicia que se me vino a la cabeza en ese diálogo con Juan Mata y el resto de dialogantes).


viernes, 8 de marzo de 2013

IRÈNE NÉMIROVSKY

Procedencia de la imagen


Dos niñas de 13 y 5 años escapan del horror nazi en la Francia de 1942. Acarrean una pesada maleta llena de recuerdos, fotos, documentos...y un manuscrito de la madre muerta protegido por una vieja carpeta de cuero marrón. Su padre les confió el preciado tesoro antes de ser detenido por los gendarmes y conducido a un campo de concentración, y después a otro, y después al infierno de Auschwit, donde poco después morirá gaseado, como tantos miles. A la madre hace ya meses que no la ven, desde el verano, justo un par de días después de finalizar Suite francesa, su última novela. También fue asesinada en el horror de Auschwit.

Las niñas han podido salvarse gracias a la maestra, que las ha escondido en su casa. Desde el pueblecito de Issy-l-Éveque, en la Borgoña, inician un calvario que las llevará por sótanos, conventos, caminos...siempre arrastrando la maleta, siempre protegiendo la vieja carpeta que a veces les servirá como almohada.

Las niñas llegan penosamente hasta Niza en busca de su abuela materna. "Fanny", como le gustaba hacerse llamar, ni siquiera se molesta en abrirles la puerta y les indica que se marchen a un orfanato.

Las huérfanas errantes son Denise y Elizabeth. Son hijas de Irene Némirovsky, y nietas de un importante y rico banquero  (perdón por el pleonasmo) ucraniano que huyó de Rusia cuando los bolcheviques pusieron precio a su cabeza, y de Michel Epstein, un ingeniero judío que trabajaba en la Banque des Pays du Nord antes de perder todos sus derechos como ciudadano cuando se promulga en 1940 una ley sobre "los ciudadanos extranjeros de raza judía".

Irène es escritora y, por supuesto, gran lectora. Admira a Turgueniev, a Chéjov y a Oscar Wilde. Había comenzado a escribir a los 14 años, después de la muerte de su aya. Su padre pasaba el tiempo de viaje y atendiendo a sus negocios, y su madre, que jamás le prodigó un beso o una caricia, era  una mujer fría y distante que la tuvo solo por complacer a su marido, y que ocupaba el día en  atusarse frente al espejo y en buscar  la manera de parecer más joven. Hasta tal punto que siguió vistiendo a Irène como a una niña pequeña cuando ya era una adolescente.

 Irène tuvo una infancia solitaria y triste y  una educación exquisita (hablaba ruso, francés, inglés, sueco alemán e incluso vasco debido a algunos veranos en Biarritz), pero los besos y los abrazos eran de su aya, que durante los veranos se hospedaba con ella en casas de huéspedes mientras sus padres lo hacían en hoteles de lujo. Nunca ocultó el odio que sintió hacia su madre, quien aparece reflejada en otras madres terribles y odiadas como la de El baile, su segunda novela publicada en 1930.

Los Némirovsky, como tantos otros "rusos blancos", huyen de Rusia en 1918, y tras unos meses en Suecia embarcaron hacia Francia. El padre pronto reconstruyó su fortuna al mando de un banco en París. Irène se matriculó en la Sorbona y se licenció en Letras. David Golder es la primer novela que publica. Entusiasma  al editor Bernard Grasse, y a la crítica, hecho al que la joven autora no da mucha importancia. Estos años de París son de fiesta, de champán, de bailes, de pretendientes...Irène conoce a Michel en una de esas fiestas, en 1926, y pronto se casarán. Tres años después nacerá Denise, la niña que custodiará la maleta 13 años después y,  en 1939, la pequeña Elizabeth,. A estas alturas ha publicado nueve novelas, y ha tomado la decisión de convertirse al cristianismo ante la cruzada anti-judía que sacude a Europa. A la propia Irène se le ha tachado de antisemita por recrear en sus novelas muchos de los tópicos, como el del amor por el dinero o el de los judíos que medran a costa de cualquier precio (como  Dario Asfar, el inquietante médico de El maestro de almas).

Pero volvamos al contenido de la maleta. Suite francesa son las últimas palabras de la autora. Empieza a escribirla cuando ya están todos instalados, la pareja y las niñas, en Issy-l-Éveque. Irène sale todos los días a caminar y escribe sobre  lo que observa a su alrededor. Toma notas. Elabora una lista con los personajes. Intenta reflejar la situación en la que estaba Francia en plena invasión alemana. Denise, su guardiana, no fue capaz de leer esas líneas hasta finales de los años 70. Era mucho dolor. Ella sí recuerda a una madre tierna, cariñosa y protectora con su familia. Ayudada de una lupa (la letra era mínima para ahorrar tinta) transcribe la novela, que no verá la luz hasta el año 2004. Empieza así:

"Caliente, pensaban los parisinos . El aire de la primavera. Era la noche en guerra, la alerta. Pero la noche pasaría, la guerra estaba lejos. Los que no dormían, los enfermos encogidos en sus camas, las madres con sus hijos en el frente, las enamoradas con los ojos ajados por las lágrimas, oían el primer jadeo de la sirena. Aún no era más que una honda exhalación, similar al que sale de un pecho oprimido. En unos instantes, el cielo se llenaría de clamores."
 (Barcelona, Salamandra, 2006, pág. 29)

(Creo que fue Hortensia Lago, desde su Lengua en literatura, quien me recomendó a la autora hace algunos años. Mi agradecimiento desde aquí)

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jueves, 28 de octubre de 2010

AMIN MAALOUF, ÉCRIVAIN FRANCOPHONE

Mi compañera Mª Jesús Cubo, del Departamento de Francés, ha elaborado este texto con motivo de la entrega del Premio Príncipe Asturias de las Letras de este año al escritor libanés.

Amin Maalouf


Ecrivain francophone d’origine libanaise

[Littérature française]
Né à Beyrouth le 25 février 1949

« L'amour comme dérobade, l'étreinte comme ultime argument... »Amin Maalouf

Biographie d'Amin Maalouf
Issu de la minorité chrétienne melkite du Liban, Amin Maalouf, rédacteur au quotidien An-Nahar, est contraint de s'exiler en France en 1976, alors que son pays est ravagé par la guerre civile. Journaliste puis rédacteur en chef de la revue Jeune Afrique, le reporter parcourt alors de nombreux pays afin de couvrir l'actualité. Sa première publication, 'Les Croisades vues par les Arabes', est un ouvrage historique, mais c'est son roman 'Léon l'Africain' qui le révèle au grand public en 1986. Lauréat du prix Goncourt en 1993 pour 'Le Rocher de Tanios', sorte de conte à l'oriental, Maalouf rédige le livret de l'opéra 'Adriana Mater', dont la première a lieu en mars 2006. L'auteur y explore les thèmes du pardon, de la guerre, de l'avenir. L'ensemble de son oeuvre interroge les rapports politiques et religieux qu'entretiennent l'Orient et l'Occident, mais aussi les thèmes de l'exil et de l'identité, des sujets traités dans ses différents essais parmi lesquels 'Les Identités meurtrières' paru en 1989 ou 'Le Dérèglement du monde', publié en 2009. Observateur et interprète de l'histoire et de son temps, Amin Maalouf parvient, par le biais de sa littérature érudite, à bâtir des ponts entre les hommes et les cultures.

Pour en savoir plus :


Biografía de Amin Maalouf
Procedente de la minoría de cristianos melquita del Líbano, Amin Maalouf, redactor en el diario An-Nahar, se ve forzado a exiliarse en Francia en 1976, mientras su país es devastado por la guerra civil.
Periodista y después redactor jefe de la revista Jeune Afrique, el  reportero viaja por todo el mundo para cubrir la noticia.
Su primera publicación fue una obra de corte histórico: Las cruzadas vistas por los árabes, pero su novela León el Africano, publicada en 1986, supuso la auténtica revelación para el gran público.
 Tras ser galardonado con el Premio Goncourt en 1993 por  La Roca de Tanios una especie  de cuento oriental, Maalouf escribió el libreto para la ópera Adriana Mater, estrenada en marzo de 2006. En ella, el autor ahonda en temas como el perdón, la guerra o  el futuro.
El conjunto de su obra pone en duda las relaciones políticas que mantienen Oriente y Occidente, y su visión del exilio y la identidad, se hace patente en sus numerosos ensayos, entre los que podríamos nombrar Las identidades asesinas aparecido en 1989,  o El desajuste del mundo publicado en 2009. Observador e intérprete de la historia de su tiempo, Amin Maalouf consigue a través de su erudita literatura, construir puentes entre los hombres y las culturas.
  
«Nous sommes les générations arrogantes qui sont persuadées qu’un bonheur durable leur a été promis à la naissance - promis ? mais par qui donc ?»
[ Amin Maalouf ] - Origines

«Quand on me dit qu'une personne est arrivée, je suis tentée de demander où, et par quels moyens, et dans quel but ! Seuls se félicitent ceux qui se savent incapables d'aller plus loin.»
[ Amin Maalouf ] - Le Premier siècle après Béatrice


«Les médias reflètent ce que disent les gens, les gens reflètent ce que disent les médias. Ne va-t-on jamais se lasser de cet abrutissant jeu de miroirs ?»
[ Amin Maalouf ] - Le Premier siècle après Béatrice

«L'amour comme dérobade, l'étreinte comme ultime argument, la jouissance en points de suspension.»
[ Amin Maalouf ] - Le Premier siècle après Béatrice

«L'identité n'est pas donnée une fois pour toutes, elle se construit et se transforme tout au long de l'existence.»[ Amin Maalouf ] - Les Identitées meurtrières

«C'est notre regard qui enferme souvent les autres dans leurs plus étroites appartenances, et c'est notre regard aussi qui peut les libérer.»
[ Amin Maalouf ] - Les Identitées meurtrières

«Mieux vaut éprouver au réveil les tenailles du désir plutôt que celles du remords.»
[ Amin Maalouf ] - Le Périple de Baldassare

«Le fait d'être à la fois arabe et chrétien est une situation fort spécifique, très minoritaire, et pas toujours facile à assumer.»
[ Amin Maalouf ] - Les Identités meurtrières

«Nos ancêtres sont nos enfants, par un trou dans le mur nous les regardons jouer dans leur chambre, et ils ne peuvent pas nous voir.»
[ Amin Maalouf ] - Origines

«Il y a deux formes de destin : un destin vertical et un destin horizontal.»
[ Amin Maalouf ] - Les Identités meurtrières

«Il revient à l’homme d’habiller la femme qu’il déshabille et de parfumer celle qu’il enlace. Comme il lui revient de défendre au péril de sa vie le pas fragile qui s’est attaché au sien.»
[ Amin Maalouf ] - Le Périple de Baldassare

«L’amour se nourrit de patience autant que de désir.»
[ Amin Maalouf ] - Le Périple de Baldassare


(Por cierto, hoy cumplimos dos añitos en  esta aventura en la blogosfera. Muchas gracias a todos los que, en algún momento, pasáis por aquí: anima saber que, en ocasiones... hay alguien ahí

viernes, 3 de julio de 2009

LA PETITE FILLE DE MONSIEUR LINH


No sabe la cultura francesa lo que le debe a mi querida compañera Chus Cubo, profesora del Departamento de Francés. Y yo, que soy su alumna aventajada, he caído en las redes de esta novela de Philippe Claudel que me ha prestado estos días atrás.

La nieta del señor Linh es una novela sobre el exilio, el desarraigo y sobre sus terribles consecuencias. Es también una novela llena de ternura, la misma que el señor Linh emplea en cuidar a su nietecita de meses, único vínculo con su pasado y con su país del que tiene como última imagen las casas hechas cenizas y la marca de la muerte en la cara de sus vecinos. El señor Linh se subió en un barco para escapar del horror de la guerra, con su nieta en brazos, una vieja fotografía de su familia y un puñado de tierra negruzca en sus bolsillos. Llegó a un país del que no reconoce el olor ni entiende su lengua. El señor Linh es un refugiado político, un anciano que carga con su nieta en brazos después de haber perdido a su mujer, a su hijo y a su nuera.

Es también la historia de una amistad: la que le brinda al señor Linh ese hombre grueso del banco cuya lengua no entiende, pero siente cálido y cercano, con el que apenas cambia un "Bonjour" y al que, cuando está contento, canta una vieja melodía aprendida en la infancia.


Resulta conmovedor cómo en una circunstancia tan dramática como ésta, lo que salva al señor Linh es esa rutina de salir hasta el banco, siempre con su nieta en brazos, a la espera de encontrar a su amigo, tan solo como él después de perder a su esposa, y después desear que amanezca al día siguiente para poder encontrarle de nuevo. Pero un día, algo cambia: trasladan a los refugiados a otro sitio y el señor Linh se ve privado de este encuentro. A partir de aquí, además de mantener viva y sana a su nieta, la otra obsesión del señor Linh es encontrarse con el señor Bark. Y lo hará. El final de la historia es sorprendente, a pesar de que algo se intuye por el camino. Y, al margen del desenlace, tan redondo, esta novela sencilla de expresión, contada por un narrador omnisciente que adopta prácticamente el punto de vista del protagonista, que apenas da datos del tiempo o del espacio, consigue sacudirnos y mostrarnos de la manera más cruda y sutil al mismo tiempo, lo terrible de la guerra y del exilio.

Del mismo autor, mis queridas Biblos y Trapisonda me han recomendado encarecidamente Almas grises. Y tiene también muy buena pinta El informe de Brodeck, la última novela del autor publicada por Salamandra, también con la barbarie de la guerra de fondo.

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jueves, 4 de diciembre de 2008

EUGEN EN BUCAREST, EUGÈNE EN PARÍS


Eugène Ionesco es uno de los “padres” del Teatro del Absurdo. Éste es el nombre afrancesado de Eugen Ionescu, de padre rumano y madre francesa, y cuya vida fue un constante ir y venir de Rumanía a Francia y viceversa. Nació en Slatina, (1909) pero su infancia es francesa; y su adolescencia, rumana. En Rumanía va la Universidad y es también aquí donde publica sus primeros textos y donde trabaja como profesor en un instituto de Bucarest. A Francia vuelve con una beca en 1938 y regresa a Bucarest, pero se está fraguando la II Guerra Mundial y vuelve a Francia. Aquí inicia su andadura teatral, y en 1950 se representa La Chantatrice Chauve (La Cantante calva) en el Théâtre des Noctambules, una de sus obras más representativas del género (no hay nunguna cantante calva en toda la obra; a esta obra seguirán títulos tan destacados como La lección, El porvenir está en los huevos, Las sillas, Rinoceronte...Es también autor de ensayos y novelas, y desde 1970 fue miembro de la Academia francesa desde 1970. Murió en 1994 y está enterrado en el cementerio de Montparnasse, en París.

Ionesco es un ejemplo de tantos autores –de tantas personas- divididos entre dos patrias, entre dos lenguas y entre dos culturas: Jorge Luis Borges creció con el inglés y el español de fondo en su casa; Jorge Semprún, madrileño, niño de la Guerra Civil española, ha escrito la mayor parte de su obra en francés; el poeta chileno Vicente Huidobro también recurrió al francés para su poesía; la obra de Rosalía de Castro se divide entre el gallego y el castellano... La guerra, el exilio, la búsqueda de nuevos horizontes –culturales, laborales, vitales, sentimentales...-son causa de esa bicefalia, de esa expresión rica y diversa. Cada lengua nos ofrece una mirada distinta sobre el mundo, una nueva perspectiva...

Os dejo una divertida escena de La Cantante Calva, en francés , y si pincháis en el vínculo os llevará a la versión en español de la obra completa.




Mme et M. Martin s'assoient l'un en face de l'autre, sans se parler. Ils se sourient, avec timidité.
M. Martin, d'une voix traînante, monotone, un peu chantante, nullement nuancée. - Mes excuses, Madame, mais il me semble, si je ne me trompe, que je vous ai déjà rencontrée quelque part.
Mme Martin - A moi aussi, Monsieur, il me semble que je vous ai déjà rencontré quelque part.
M. Martin - Ne vous aurais-je pas déjà aperçue, Madame, à Manchester, par hasard ?
Mme Martin - C'est très possible ! Moi, je suis originaire de la ville de Manchester ! Mais je ne me souviens pas très bien, Monsieur, je ne pourrais pas dire si je vous y ai aperçu ou non !
M. Martin - Mon Dieu, comme c'est curieux ! Moi aussi je suis originaire de la ville de Manchester, Madame !
Mme Martin - Comme c'est curieux !
M. Martin - Comme c'est curieux !... Seulement moi, Madame, j'ai quitté la ville de Manchester il y a cinq semaines environ.
Mme Martin - Comme c'est curieux ! Quelle bizarre coïncidence ! Moi aussi, Monsieur, j'ai quitté la ville de Manchester il y a cinq semaines environ.
M. Martin - J'ai pris le train d'une demie après huit le matin, qui arrive à Londres un quart avant cinq, Madame.
Mme Martin - Comme c'est curieux ! Comme c'est bizarre! et quelle coïncidence ! J'ai pris le même train, Monsieur, moi aussi !
M. Martin - Mon Dieu, comme c'est curieux! Peut-être bien alors, Madame, que je vous ai vue dans le train?
Mme Martin - C'est bien possible, ce n'est pas exclu, c'est plausible et, après tout, pourquoi pas ! Mais je n'en ai aucun souvenir, Monsieur.
M. Martin - Je voyageais en deuxième classe, Madame. Il n'y a pas de deuxième classe en Angleterre, mais je voyage quand même en deuxième classe.
Mme Martin - Comme c'est bizarre! Que c'est curieux! et quelle coïncidence! Moi aussi, Monsieur, je voyageais en deuxième classe.
M. Martin - Comme c'est curieux! Nous nous sommes peut-être bien rencontrés en deuxième classe, chère Madame.
Mme Martin - La chose est bien possible et ce n'est pas du tout exclu. Mais je ne m'en souviens pas très bien, cher Monsieur !
M. Martin - Ma place était dans le wagon numéro huit, sixième compartiment, Madame !
Mme Martin - Comme c'est curieux! ma place aussi était dans le wagon numéro huit, sixième compartiment, cher Monsieur !
M. Martin - Comme c'est curieux et quelle coïncidence bizarre ! Peut-être nous sommes-nous rencontrés dans le sixième compartiment, chère Madame ?
Mme Martin - C'est bien possible, mais je ne m'en souviens pas, cher Monsieur !
M. Martin - A vrai dire, chère Madame, moi non plus je ne m'en souviens pas, mais il est possible que nous nous soyons aperçus là, et si j'y pense bien, la chose me semble même très possible.
Mme Martin - Oh ! Vraiment, bien sûr, vraiment, Monsieur !
M. Martin - Comme c'est curieux !... J'avais la place numéro trois, près de la fenêtre, chère Madame.
Mme Martin - Oh, mon Dieu, comme c'est curieux et comme c'est bizarre, j'avais la place numéro six, près de la fenêtre en face de vous, cher Monsieur.
M. Martin - Oh, mon Dieu, comme c'est curieux et quelle coïncidence !... Nous étions donc vis-à-vis, chère Madame ! C'est là que nous avons dû nous voir !
Mme Martin - Comme c'est curieux ! C'est possible mais je ne m'en souviens pas, Monsieur !
M. Martin - A vrai dire, chère Madame, moi non plus je ne m'en souviens pas. Cependant, il est très possible que nous nous soyons vus à cette occasion.
Mme Martin - C'est vrai, mais je n'en suis pas sûre du tout, Monsieur.
M. Martin - Ce n'était pas vous, chère Madame, la dame qui m'avait prié de mettre sa valise dans le filet et qui ensuite m'a remercié et m'a permis de fumer ?
Mme Martin - Mais si, ça devait être moi, Monsieur! Comme c'est curieux, comme c'est curieux, et quelle coïncidence !
M. Martin - Comme c'est curieux, comme c'est bizarre, quelle coïncidence ! Eh bien alors, alors, nous nous sommes peut-être connus à ce moment-là, Madame ?
Mme Martin - Comme c'est curieux et quelle coïncidence ! C'est bien possible, cher Monsieur! Cependant, je ne crois pas m'en souvenir.
M. Martin - Moi non plus, Madame.
Un moment de silence. La pendule sonne 2-1.
M. Martin - Depuis que je suis arrivé à Londres, j'habite rue Bromfield, chère Madame.
Mme Martin - Comme c'est curieux, comme c'est bizarre ! moi aussi, depuis mon arrivée à Londres j'habite rue Bromfield, cher Monsieur.
M. Martin - Comme c'est curieux, mais alors, mais alors, nous nous sommes peut-être rencontrés rue Bromfield, chère Madame.
Mme Martin - Comme c'est curieux, comme c'est bizarre ! C'est bien possible après tout ! Mais je ne m'en souviens pas, cher Monsieur.
M. Martin - Je demeure au numéro dix-neuf, chère Madame.
Mme Martin - Comme c'est curieux, moi aussi j'habite au numéro dix-neuf, cher Monsieur.
M. Martin - Mais alors, mais alors, mais alors, mais alors, mais alors, nous nous sommes peut-être vus dans cette maison, chère Madame ?
Mme Martin - C'est bien possible, mais je ne m'en souviens pas, cher Monsieur.
M. Martin - Mon appartement est au cinquième étage, c'est le numéro huit, chère Madame.
Mme Martin - Comme c'est curieux, mon Dieu, comme c'est bizarre ! et quelle coïncidence! moi aussi j'habite au cinquième étage, dans l'appartement numéro huit, cher Monsieur.
M. Martin - Comme c'est curieux, comme c'est curieux, comme c'est curieux et quelle coïncidence ! Vous savez, dans ma chambre à coucher j'ai un lit. Mon lit est couvert d'un édredon vert. Cette chambre, avec ce lit et son édredon vert, se trouve au fond du corridor, entre les water et la bibliothèque, chère Madame !
Mme Martin - Quelle coïncidence, ah mon Dieu, quelle coïncidence ! Ma chambre à coucher a elle aussi un lit avec un édredon vert et se trouve au fond du corridor, entre les water, cher Monsieur, et la bibliothèque !
M. Martin - Comme c'est bizarre, curieux, étrange! alors, Madame, nous habitons dans la même chambre et nous dormons dans le même lit, chère Madame. C'est peut-être là que nous nous sommes rencontrés !
Mme Martin - Comme c'est curieux et quelle coïncidence! C'est bien possible que nous nous y soyons rencontrés, et peut-être même la nuit dernière. Mais je ne m'en souviens pas, cher Monsieur.
M. Martin - J'ai une petite fille, ma petite fille, elle habite avec moi, chère Madame. Elle a deux ans, elle est blonde, elle a un oeil blanc et un oeil rouge, elle est très jolie, elle s'appelle Alice, chère Madame.
Mme Martin - Quelle bizarre coïncidence! Moi aussi j'ai une petite fille, elle a deux ans, un oeil blanc et un oeil rouge, elle est très jolie et s'appelle aussi Alice, cher Monsieur!
M. Martin, même voix traînante, monotone. - Comme c'est curieux et quelle coïncidence! et bizarre! C'est peut-être la même, chère Madame!
Mme Martin - Comme c'est curieux! C'est bien possible, cher Monsieur.
Un assez long moment de silence... La pendule sonne vingt-neuf fois.
M. Martin, après avoir longuement réfléchi, se lève lentement et, sans se presser, se dirige vers Mme Martin qui, surprise par l’air solennel de M. Martin, s'est levée, elle aussi, tout doucement; M. Martin a la même voix rare, monotone, vaguement chantante. - Alors, chère Madame, je crois qu'il n'y a pas de doute, nous nous sommes déjà vus et vous êtes ma propre épouse... Élisabeth, je t'ai retrouvée !
Mme Martin s'approche de M. Martin sans se presser. Ils s'embrassent sans expression. La pendule sonne une fois, très fort. Le coup de pendule doit être si fort qu'il doit faire sursauter les spectateurs. Les époux Martin ne l'entendent pas.
Mme Martin - Donald, c'est toi, darling !
Ils s'assoient dans le même fauteuil, se tiennent embrassés et s'endorment. La pendule sonne encore plusieurs fois.
La Cantatrice chauve, scéne IV.