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miércoles, 17 de diciembre de 2014

#POEMA 27 MADRIGAL Á CIBDÁ DE SANTIAGO

 
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Fiel a la cita que convoca Toni Solano todos los años, participamos en este homenaje a la Generación del 27 con un hermoso poema en gallego de Federico García Lorca. 
"Madrigal á cibdá de Santiago"  es uno de los Seis poemas galegos publicados en 1935 por la editorial Nós. Escritos en la misma época que las gacelas y las casidas del Diván del Tamarit, muestran un interés del poeta por indagar en nuevas vías formales y poéticas. Lorca recoge la influencia de la lírica galaico-portuguesa y las brumas y la melancolía de Rosalía de Castro, a quien dedica una "Canzón de cuna pra Rosalía Castro, morta". 
A los Seis poemas galegos les han puesto música diversos artistas. De este poema, me quedo con esta preciosa versión de Nuar da Lubre. 



Madrigal á cibdá

de Santiago

Chove en Santiago
meu doce amor.
Camelia branca do ar
brila entebrecida ô sol.

Chove en Santiago
na noite escrura.
Herbas de prata e de sono
cobren a valeira lúa.

Olla a choiva pol-a rúa,
laio de pedra e cristal.
Olla o vento esvaído
soma e cinza do teu mar.

Soma e cinza do teu mar
Santiago, lonxe do sol.
Agoa da mañán anterga 
trema no meu corazón.

Llueve en Santiago, 
mi dulce amor. 
Camelia blanca del aire 
brilla en tiniebla al sol. 

Llueve en Santiago 
en la noche oscura. 
Hierbas de plata y de sueño 
cubren la vacía luna. 

Mira la lluvia por la calle, 
lamento de piedra y cristal. 
Mira el viento desvaído, 
sombra y ceniza de tu mar. 

Sombra y ceniza de tu mar, 
Santiago, lejos del sol. 
Agua de la mañana antigua 
tiembla en mi corazón.


lunes, 17 de diciembre de 2012

MUERTE #poema27

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MUERTE
A Isidoro de Blas

¡Qué esfuerzo! 

¡Qué esfuerzo del caballo 

por ser perro! 

¡Qué esfuerzo del perro por ser golondrina!

¡Qué esfuerzo de la golondrina por ser abeja!
¡Qué esfuerzo de la abeja por ser caballo!
Y el caballo, 
¡qué flecha aguda exprime de la rosa!,
¡qué rosa gris levanta de su belfo! 
Y la rosa, 
¡qué rebaño de luces y alaridos
ata en el vivo azúcar de su tronco! 
Y el azúcar, 
¡qué puñalitos sueña en su vigilia!
y los puñales, 
¡qué luna sin establos, qué desnudos!,
piel eterna y rubor, andan buscando
Y yo, por los aleros, 
¡qué serafín de llamas busco y soy!
Pero el arco de yeso, 
¡qué grande, qué invisible, qué diminuto!,
sin esfuerzo.

Federico García Lorca
Poeta en Nueva York

Casi con la cadencia de un ritual, volvemos un año más -y van cuatro- convocados por Antonio Solano  a celebrar ese encuentro feliz que fue el homenaje a Luis de Góngora preparado por  ese grupo de  poetas tocados por el don y la gracia que fueron los del 27. Fue en diciembre y en Sevilla, y hoy, 85 años después, seguimos el homenaje en la red. Mi propósito era no repetir poeta pero, una vez más, vuelvo a Lorca, esta vez con ese poemario fascinante y enigmático que es Poeta en Nueva York. La obra tiene diez secciones, y este pertenece a la VI, Introducción a la muerte, que lleva el subtítulo de Poemas de la soledad en Vermont. 
La novedad de este año para mí ha sido convocar a algunos de mis alumnos a participar en twitter, esta misma mañana. Nos ha servido para conocer a algunos poetas y poemas del grupo, para recorrer sus versos y  para  elegirlos para los "tuits". Para algunos, incluso, ha sido su estreno en esta red, que espero tengamos otras ocasiones de utilizar este curso. Para mí, una ocasión más de dejarme sorprender por sus elecciones y sus gustos.

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viernes, 17 de diciembre de 2010

CASIDA DE LA MUJER TENDIDA: HOMENAJE A LA GENERACIÓN DEL 27


Otro año más, Toni Solano nos propone que recordemos que en estos días 16 y 17 de diciembre, hace 83 años, un grupo de poetas  a los que conocemos como Generación del 27 se reunió en el Ateneo de Sevilla para celebrar el tercer centenario de la muerte de otro, el cordobés Luis de Góngora. El promotor de esta celebración fue Ignacio Sánchez Mejías, mecenas del grupo, torero, dramaturgo y tristemente protagonista de una de las más bellas elegías de nuestra literatura, Llanto por la  muerte de Ignacio Sánchez Mejías. Yo quiero recordarlo con un poema del Diván del Tamarit, obra que refleja el interés de Lorca por las formas poéticas de la poesía arábigo-andaluza. (Y para rematar la faena, la versión musical que otro granaíno ilustre, Carlos Cano, hizo del poema).



CASIDA DE LA MUJER TENDIDA

Verte desnuda es recordar la Tierra.
La Tierra lisa, limpia de caballos.
La Tierra sin un junco, forma pura
cerrada al porvenir: confín de plata.

Verte desnuda es comprender el ansia
de la lluvia que busca débil talle
o la fiebre del mar de inmenso rostro
sin encontrar la luz de su mejilla.

La sangre sonará por las alcobas
y vendrá con espada fulgurante,
pero tú no sabrás dónde se ocultan
el corazón de sapo o la violeta.

Tu vientre es una lucha de raíces,
tus labios son un alba sin contorno,
bajo las rosas tibias de la cama
los muertos gimen esperando turno.