jueves, 12 de febrero de 2009

INSTRUCCIONES PARA RECORDAR A CORTÁZAR


Tal día como hoy, en París, no sabemos si con aguacero o sin él, murió Julio Cortázar . Autor de una de las novelas más fascinantes de todo los tiempos, Rayuela, (el enlace te lleva a una edición digital) no se me ocurre más que poner aquí un capítulo de la misma. (¿No habéis jugado nunca al cíclope?...). Cortázar es también un maestro del cuento (imposible quedarse con uno), así que como estamos de celebraciones amorosas con eso de San Valentín, remito a La señorita Cora; por la misma razón elijo el capítulo 7 de Rayuela, ya sabes, esa novela que se lee en muchas direcciones.

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
Julio Cortázar, Rayuela

5 comentarios:

  1. morticia18:32

    ¡Esto si que es un beso! ¡Qué belleza!
    El amoor, la prmaveraaa, la edaad de los besos...
    Por cierto... ¿Cuál es la edad de los besos?

    ResponderEliminar
  2. Jaja, parecemos tener telepatía...He estado escribiendo una entrada dedicada a Cortázar y tras haberla publicado he descubierto la tuya, con la elección del mismo capítulo de Rayuela. ¡Saludos!

    ResponderEliminar
  3. ¡Afortunadamente, ninguna! Gracias, Morticia, por tus comentarios.

    ResponderEliminar
  4. Como ya dije, San Valentín acecha; además, tengo un recuerdo estupendo de la lectura del libro: lo leí fue poco después de la muerte de Cortázar, en una edición de Alianza que compré...ya no me acuerdo dónde, pero sí recuerdo que lo hice motivada por una excelente profesora de Literatura que tuve en el instituto(querida Isabel Rey). Me hizo mucha gracia lo del cíclope, y es algo divertido a lo que hoy, todavía, juego.

    ResponderEliminar
  5. Precioso texto (y muy apropiado para estas fechas). Tratándose de Cortázar, es difícil elegir uno.

    ResponderEliminar