martes, 19 de mayo de 2009

JORGE, LUCÍA Y EL ROBOT


Jorge era un niño muy reservado. Tenía 11 años. En el colegio iba muy bien. Le gustaban los profesores y sus compañeros mucho más, pero lo que siempre se preguntaban era por qué se pasaba todo el tiempo dibujando. Ellos pensaban que servía porque le gustaba dibujar, pero no era así, porque los dibujos estaban muy mal hechos. Todos sus dibujos eran de un robot. Era de un color muy plateado, muy alto, con piernas y brazos metalizados y muy largos.
Un día el colegio de Jorge fue de excursión a una fábrica de robots. Jorge estaba entusiasmado, aunque no quería decirlo. Allí vieron muchos despachos y máquinas trabajando. Había piezas de todo tipo, grandes, pequeñas, bonitas, feas, decolores claros, fuertes...
Vio a dos trabajadores que discutían muy alto. La discusión parecía que iba a llegar a algo más, pero por suerte o por desgracia pasó por allí el jefe, y les dijo que se callaran, mas seguían discutiendo. Al mismo tiempo la clase se marchaba. Pasó un buen rato y ya no eran dos los que discutían sino tres. Jorge fue a ayudarles, y logró que callaran. Los tres volvieron al trabajo un poco cabreados. A Jorge lo que más le llamó la atención fue la chica. Era muy guapa, delgada y alta.
Cuando Jorge vio el reloj y se dio cuenta de que sus compañeros no estaban, empezó a preocuparse. Miró en los bolsillos y encontró su móvil. Con el móvil llamó a sus padres y vivieron a recogerle. Los profesores muy preocupados llamaron a sus padres y ellos se lo explicaron todos.
Pasaron unas cuantas semanas y a Jorge se le ocurrió volver a la fábrica. En ella vio a la chica; se reconocieron rápidamente. Ella le dijo muy educada y amable que lo sentía por el espectáculo que habían dado. Él le respondió que aceptaba sus disculpas. Empezaron a halar y a hablar hasta que cerraron la fábrica. Ella le dijo que le encantaba estar con él. Jorge le dijo que si podían quedar otro día para seguir hablando, ella le dijo que sí. Los dos estaban muy felices aunque no querían reconocerlo.
Al día siguiente cada uno llegó a u trabajo. Jorge fue al colegio y Lucía, que era como se llamaba la chica, se dirigió a su trabajo. Después de terminar el colegio, y Lucía su turno, ellos dos quedaron. Así pasaron días y días. En uno de esos días, Jorge le habló de su pasión por ese robot. El robot era exactamente igual, hacía de todo. Lucía pensó y pensó cómo regalárselo, hasta que una tarde Jorge entró en un despacho sin querer y vio el robot. Se puso muy contento y le dio un abrazo. Él ya no se podía despegar ni del robot ni de Lucía.Así pasaron los días, las semanas, los meses y Jorge nunca más dibujó aquel robot porque, para qué, si ahora podía verlo.
LAURA CORDÓN PEÑA 1º B
Accésit prosa modalidad C (1º ciclo ESO)

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