martes, 12 de junio de 2012

UN LAZARILLO DEL SIGLO XXI

Trabajadores de la industria del carbón. India, 1994.
Sebastiao Salgado

(Para recordar que hoy es el  Día Mundial en contra del trabajo infantil)
Desde hace mucho tiempo, si tengo oportunidad de dar clase en 3º de ESO, tengo como objetivo que no acabe el curso sin hacer una serie de lecturas que considero fundamentales para este nivel. Fundamentales para mí, digo, pues ya sé que, de entrada, no van  a ser textos que mis alumnos tengan en la mesilla de noche. (No, tranquilidad, no tengo intención de abrir un debate, y menos a estas alturas de curso, acerca de si debe existir o no un canon de lecturas para ESO o Bachillerato ni de cuáles deberían formarlo).  Como en 3º dedico aproximadamente una cuarta parte de las horas de clase a la lectura, los alumnos saben que la última  de la semana la dedicamos a leer, preferentemente en voz alta. Así que, de entrada, y se lea lo que se lea, es una hora que reciben con gozo porque, como yo, intuyen que una de las mejores cosas que pueden hacerse en clase de Lengua es leer. Entre esas lecturas ha estado siempre, al menos hasta hoy,  el Lazarillo. Su brevedad permite que pueda leerse en cinco o seis sesiones -en clase, por supuesto- y con la presencia de un profesor que pueda aclarar cuestiones diversas, motivar e incluso, si se tercia, dramatizar la lectura. Hace años, en otro centro, tuvimos la suerte de contar con la presencia de la catedrática de Literatura  Española  Rosa Navarro Durán, quién contó a los jóvenes lectores de las aventuras de Lázaro cómo fue la tarea de atribuirle la autoría a Alfonso de Valdés a la obra tradicionalmente anónima. Solo puedo decir que disfrutaron muchísimo aquellos alumnos de Fuenlabrada, esa y otras veces que ha vuelto a visitarlos.
Como este curso me he encontrado con muchos alumnos de origen extranjero  incorporados hace poco tiempo a la clase, he optado por la edición de Anaya "Clásicos a medida",  que he alternado en un arrebato de valor para los tratados más cortos con la de Antonio Rey en Castalia Didáctica, ambas disponibles en la biblioteca de mi centro. Otros cursos yo he utilizado la de Anaya didáctica, muy cómoda por el tipo de letra, el glosario a la altura de la línea y una interesante introducción y  completa propuesta de actividades de Ángel Basanta. 
El caso es que, aunque he tenido que prescindir de algunos fragmentos, hemos leído el texto prácticamente íntegro en cuatro sesiones, sin más condicionantes que estar atentos y responder después oralmente a algunas cuestiones que les planteaba aceca de lo leído: la crítica a los distintos estamentos sociales, el aprendizaje paulatino de Lázaro, su pérdida de la inocencia, la ironía, el humor y el estilo hiperbolico del autor... Como  siempre sucede, a algunos les daba igual leer el Lazarillo o el Boletín Oficial del Estado; otros, aunque atentos, no mostraban ni frío ni calor ante las calamidades del pobre Lázaro, ni ante las ironías y el humor del autor. Sin embargo, siempre hay alumnos que se ríen, o que abren ojos asombrados cuando se dan cuenta de la miseria de Lázaro y de sus amos, o que se indignan ante los que engañan a las pobres gentes...Y del "caso"...ni hablamos; opiniones ha habido para todos los gustos...
En la sesión siguiente pedía  una síntesis de lo leído hasta el momento, con qué ideas se habían quedado de la lectura, sobre todo para poderles  enganchar con el episodio siguiente.
Pero, una vez terminada la lectura, ¿se iban a ir, así, sin más?  ¡Algo había que escribir!. Les propuse una tarea "clásica", que ya he pedido en otras ocasiones: ¿Cómo sería Lázaro hoy? ¿Cómo serían sus padres? ¿Quiénes serían sus amos? ¿Sería un pícaro desalmado? ¿Una víctima de la sociedad cínica y degradada en la que vive? ¿En qué nos parecemos a esos españoles del XVI?
Lanzada la pregunta, estas son una muestra de las respuestas: quién sería  el Lazarillo del siglo XXI.

9 comentarios:

  1. Yo me emociono cada vez que un alumno disfruta y se ríe cuando leemos el Lazarillo en voz alta. Soy así de sentimental :))

    Los trabajos de creación literaria suponen una motivación extra para el alumno y una forma de interiorizar las lecturas y hacerlas propias. Buen trabajo, Carlotilla :)

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    1. ¡A mí me pasa lo mismo! Me dan ganas de decirles: "Pues si te ríes con el Lazarillo, ni te cuento con el Quijote"...Pero me lo reservo, no sea que se me asusten...Un besico, reina.

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  2. Me han gustado mucho estos textos, sobre todo el de las mujeres lazarillo. Estos trabajos de creación literaria, como dice Silvia, suelen gustarles a los chicos y dan buenos resultados.

    Buen trabajo, una vez más ;)

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  3. Hay que "premiar" de alguna forma estas lecturas, y el que la actividad de evaluación de la misma sea una texto creativo creo que ayuda bastante. Gracias, Virginia, por tu comentario. ¡Un abrazo!

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  4. Muy bueno el que acaba casado con la querida del político :)
    Leer en clase, comentar, divertirse y luego escribir y reescribir. Es todo un lujo. Gracias por mostrarlo.

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  5. Sí, Antonio, jeje, no hace falta rascar mucho para encontrar hoy cínicos e hipócritas entre las gentes de "orden"... Si el anónimo autor de El Lazarillo levantara la cabeza, no sabría por dónde empezar...

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  6. Una muestra más de lo bien que funcionan las actividades de manipulación de los parámetros de los textos literarios. Son un motivo perfecto para ahondar en la comprensión de los textos que se trabajan con un sentido final dado por la escritura que hay que realizar al final. Muy buen trabajo Felicidades.

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  7. Bloggeando, a mí son las que mejor resultado me dan. No les queda más remedio que releer para imitar. Y si de imitar se trata, ¿qué mejores modelos?. Un abrazo, y gracias por el comentario.

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  8. Alguien Me Ayuda Plis?¡?¡?¡??¡?¡?¡
    Si Lazaro viviera Hoy en Uruguay
    - Como sería un día de su vida?
    y tiene que ser narrado en primera persona me ayudan pliiiis

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