martes, 24 de mayo de 2011

LA VIDA

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Hoy día, caballeros, estaré honrado de dirigirlos y más honrado de llevarlos al campo de batalla, pero hay otro honor que se les ha dado, ese honor es la respuesta a esta pregunta:

¿Quién soy yo? Soy un campeón.

Correcto, necesito que lo recuerden durante toda la vida; yo conquistaré lo que nunca ha sido conquistado. La derrota no estará en mi credo; haré creer a los que antes dudaron de mí, siempre procuraré mantener el prestigio, el honor y el respeto de mi equipo.

Entrené mi cuerpo y mi mente con constancia.

¿Quién soy yo? Soy un campeón.

Soy consciente del hecho de que mi oponente no espere que yo gane, pero nunca me rendiré. La debillidad no estará en mi corazón, miraré a mis camaradas que me han acompañado hasta tan lejos y a aquellos que me han entrenado y les mostraré toda mi fortaleza.

¿Quién soy yo? Soy un campeón.

Estaré gustoso de ir al campo de batalla, y me moveré hacia adelante con todo lo que tenga, y alcanzaré mi propósito por cualquier medio que tenga a mi disposición, y cuando llegue allí lo haré violentamente, arrancaré el corazón de mi enemigo y lo dejaré latiendo en el campo porque él no puede detenerme. A mi lado tengo a mis camaradas, que estarán conmigo hasta la muerte a través del sacrificio, a través de sangre, a través de sudor. A través de lágrimas nunca los dejaré caer, nunca los decepcionaré y nunca dejaré a un enemigo a mis espaldas porque mi oponente no conoce lo que hay en mi corazón. Nadie podrá negarme, nadie podrá definirme y nadie me dirá quién soy o qué soy, o puedo ser, creer en mí cambiará mi mundo, ha movido países y continentes, ha puesto un hombre en la luna y me llevará a ganar esta batalla.

Derrota y rendirse no están en mi vocabulario, yo no entiendo su significado, yo no conozco que las cosas vayan mal, yo no conozco los errores, pero sí conozco esto, sí conozco la victoria y entiendo lo que nunca es rendirse; no importa cómo vayan las cosas, mi corazón y mi mente cargarán mi cuerpo cuando mis piernas no aguanten más.

Hoy es el día, no mañana, no la otra semana, sino ahora, aquí mismo, en mi casa, en mi hogar, la historia me recordará. No dejaré que la gente me imponga el ser gentil, yo me defino a mí mismo, yo escribiré mi propia historia y nadie me dirá lo que puedo ser, nunca dejaré el campo sin dejar todo lo que podía dar, porque soy irremediable, soy así y así moriré.

Soy un suertudo, suerte por haber nacido, por poder abrazar a mi mujer, por haber conocido a mis amigos, por haberme despedido de ellos, por seguir así, esto te hará fuerte, al final, lo único que vas a recordar son las cosas buenas, no te entretengas en tonterías, que las hay, y vete a buscar lo que te haga feliz, que el tiempo vuela muy deprisa. He vivido 18 años, y te aseguro que lo único que no te va a gustar de la vida es que se te va a hacer muy corta. Estás aquí para ser feliz.

Daniel Recio Mata
2º Bachillerato B
Accésit prosa
Categoría A

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